lunes, 1 de septiembre de 2014

Cuando trabajo.

Es inexplicable lo fastidioso y monotono que puede llegar a ser mi trabajo, ahorita me siento feliz porque descubrí que puedo ingresar a mi blog, que por cierto lo tenía bien olvidado. Es que últimamente hay tantas cosas por hacer, tesis, trabajos, servicio comunitario, buscar pasantias, y a todo esto hay que agregarle minutos de sueño, creo que estaría vuelta loca si no me dejaran dormir...

El hecho es que ahora dejé de hacer todo el trabajo que tengo pendiente y me desahogo, no precisamente como lo haría "Vico C" agarrando el boligrafo haha, en fin, no me quejo de mi trabajo, en realidad sí me gusta lo que hago, ayudo a mucha gente y me siento parte de esa maquina infinita llamada "SOCIEDAD" (citando a Victor Shinigami), pero a veces eso no basta, es muy difícil ser la que ayuda y no la que merece determinado cargo, añadido a esto, ni sé que hago en el area bancaria, yo soy más color, más calle, hablar, conocer, quizá sea muy feliz vendiendo artesanias en la playa, todo el día en traje de baño y shorts y olvidarme del despertador, al mejor estilo de "La Laguna Azul", pero luego despierto y llego otra evz a mi oficina (que no es mía) y que se parece a un nido de ratas, por que ni una ventana nos tienen aquí *Muero perdidamente*.

Bueno, me despido con este poco amigable texto en contrar de mi trabajo, siempre he tenido relaciones de amor-odio con las cosas y en este caso, mi trabajo no es la excepción.


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